Aunque hoy día está comunmente extendida la idea de que la democracia es el mejor sistema de organización política, su generalización, sobre todo en los países que hoy llamamos desarrollados, es un hecho bastante reciente. A lo largo de la historia se han propuesto y llevado a la práctica otros modos de organización. Incluso, como los anarquistas, ha habido propuestas a favor de la eliminación del estado. No significa por ello que estén en contra de la vida en sociedad. Admiten, por el contrario, que el hombre es un ser social y posee una naturaleza buena. Pero, por ello mismo, rechazan el estado como forma de organización, ya que, en su opinión, éste suele servir a los poderosos y genera abusos y opresión. Sin el estado el hombre podría convivir pacíficamente dando muestras de una solidaridad espontánea.
En cuanto a la democracia, como decíamos, no ha sido el único modelo de organización estatal ni siempre se ha entendido de la misma manera.
Solemos afirmar que este sistema de gobierno nació en Grecia bajo el gobierno de Pericles (s. V a.C:). Pero la democracia ateniense, a diferencia de la nuestra que es representativa, era una democracia directa Aún así, no de be ser mitificada. En ella no podían participar ni mujeres ni esclavos, ni aquellos que no fueran
ciudadanos griegos y, obviamente, entre estos últimos, sólo aquellos
con ciertos recursos podían dedicar su tiempo a debatir cuestiones
públicas, en lugar de pasarlo arando el campo. Por otra parte, el sorteo
de cargos era , a veces, un procedimiento sujeto a la manipulación, el
soborno o al ejercicio de las influencias. Aristóteles defendía esta forma de gobierno.
Platón, por contra, propuso en La República, como forma de gobierno ideal, la aristocracia. Este autor partía de la idea de que no se puede desligar la virtud pública y privada. Es imposible tener un estado justo sin individuos justos y, a su vez, es imposible formar individuos justos sin un estado justo. Por ello propone la aristocracia: el gobierno de los mejores ¿Y quiénes son éstos? Los mejores no lo son por cuna o por ingresos esonómicos, los mejores son aquellos que conocen lo que es el bien. Difícilmente puede dirigir bien a su pueblo quien ignora este concepto.
Por otra parte, La Edad Moderna en Europa se inicia con el periodo de las monarquías absolutas. En ellas el poder del monarca es ilimitado y se basa en los deseos divinos de manera que es imposible oponer resistencia so pena de caer en la soberbioa de pretender corregir a Dios.
Hobbes defendió el poder ilimitado del monarca; sin embargo no creía que su origen fuera divino. Para él el poder político surge como fruto de un pacto o acuerdo entre los hombres. Previo a él viviríamos en un estado de naturaleza; pero la naturaleza hunmana es mala, así que vivir sin más regulación que las fuerzas naturales podría desembocar en una guerra de todos contra todos. Nombramos a un monarca para garantizar nuestra seguridad y ésta es una responsabilidad que podemos exigirle; pero, justamente pora ello, y ya que debe gobernar a individuos malos, su poder ha de ser absoluto
Por otra parte, La Edad Moderna en Europa se inicia con el periodo de las monarquías absolutas. En ellas el poder del monarca es ilimitado y se basa en los deseos divinos de manera que es imposible oponer resistencia so pena de caer en la soberbioa de pretender corregir a Dios.
Hobbes defendió el poder ilimitado del monarca; sin embargo no creía que su origen fuera divino. Para él el poder político surge como fruto de un pacto o acuerdo entre los hombres. Previo a él viviríamos en un estado de naturaleza; pero la naturaleza hunmana es mala, así que vivir sin más regulación que las fuerzas naturales podría desembocar en una guerra de todos contra todos. Nombramos a un monarca para garantizar nuestra seguridad y ésta es una responsabilidad que podemos exigirle; pero, justamente pora ello, y ya que debe gobernar a individuos malos, su poder ha de ser absoluto
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